Espera
Solicitudes, expedientes o aprobaciones se detienen entre personas y sistemas.
Entramos a un workflow real, conectamos sus datos y reglas, desplegamos IA con control humano y medimos el resultado antes de ampliar.
No todo trabajo manual justifica IA. Buscamos procesos donde el volumen, la espera, los errores o el capital atrapado ya tienen un costo visible.
Solicitudes, expedientes o aprobaciones se detienen entre personas y sistemas.
El equipo vuelve a capturar, conciliar o verificar información que ya existe.
Las excepciones llegan sin contexto y requieren reconstruir el caso antes de actuar.
Si el problema no puede medirse, todavía no merece un deployment.
Definimos qué cuesta el proceso hoy: tiempo de ciclo, horas, errores, cartera, capacidad o ingresos no atendidos.
Documentamos entradas, decisiones, reglas, responsables, excepciones y sistemas de registro.
La IA consulta las fuentes necesarias y conserva el significado de clientes, pedidos, documentos y métricas dentro del proceso.
El sistema prepara trabajo, ejecuta acciones permitidas y lleva las excepciones a la persona correcta.
Comparamos el baseline con el resultado real antes de aumentar autonomía o abrir el siguiente workflow.
Una RFQ puede exigir revisar correos, archivos, inventario, precios, márgenes y antecedentes. El workflow reúne el contexto, prepara la respuesta y separa las excepciones.
Correo B2B recibido con especificaciones de suministro industrial y plazo solicitado.
La IA reúne contexto y propone. El equipo decide y ejecuta.
Revisión 100% y ejecución manual.
Evaluación inicial de precisión.
La IA genera el trabajo completo. El equipo revisa cada salida.
Aprobación de la salida armada.
Tasa de corrección < 5%.
La IA actúa después de una aprobación explícita y registra la decisión.
Un clic para autorizar o corregir excepción.
Consistencia operativa sostenida.
Solo las acciones de bajo riesgo y desempeño probado avanzan sin revisión. Las excepciones siguen siendo humanas.
Atención exclusiva a casos fuera de norma.
Auditoría periódica y límites duros.
Estas son áreas iniciales de evaluación, no paquetes cerrados.
Reducir el tiempo entre una solicitud y una respuesta correcta, con reglas de precio, margen y disponibilidad.
Priorizar casos, reunir contexto y preparar acciones sin perder control sobre decisiones sensibles.
Detectar diferencias, reunir evidencia y resolver excepciones antes de que se conviertan en retrasos.
Elegimos un workflow por impacto, acceso a datos, repetibilidad y viabilidad.
Probamos con volumen real y revisión humana. Medimos precisión, tiempo y excepciones.
Integramos las acciones aprobadas y definimos límites, responsables y recuperación ante errores.
Seguimos el desempeño. Solo después de demostrar valor decidimos si conviene aumentar autonomía o abordar otro proceso.
El informe de impacto forma parte del producto.
No. El punto de partida son los sistemas que ya operan la empresa. DAB conecta el contexto y las acciones necesarias para un workflow concreto.
No desde el inicio. Comienza recomendando o preparando trabajo. La autonomía aumenta únicamente cuando el proceso, el riesgo y la evidencia lo permiten.
La detiene, adjunta el contexto relevante y la envía al responsable definido. El objetivo no es ocultar incertidumbre, sino volverla operable.
Depende del workflow, los sistemas y el acceso a datos. El diagnóstico define un piloto pequeño con alcance, baseline y gate de salida antes de construir.
Se acuerdan métricas antes del piloto. Pueden incluir tiempo de ciclo, errores, trabajo manual, casos procesados, cartera recuperada o ingresos atendidos.
Empresas con un proceso repetitivo, suficiente volumen, un responsable claro, datos accesibles y un problema cuyo costo puede observarse.
Cuéntanos el proceso, su volumen y dónde se detiene. Si existe una oportunidad real, la convertimos en un diagnóstico de workflow.
Evalúa en 3 pasos la fricción de tu proceso antes de considerar software o automatización.